2 de junio de 2011
Uno de los días más calurosos de nuestras vidas los pasamos aquí, en la capital. Un sol fuertísimo y una humedad muy alta, más el hecho de tener que hacer las visitas con pantalones largos y remeras con los hombros cubiertos conspiraron para que el calor que de por si era mucho, pareciera aún peor.
De esta manera el bus (con aire acondicionado) se convirtió en una suerte de oasis después de que bajábamos a visitar los templos y el palacio real.
La Venecia de oriente, como le llaman por aquí a Bangkok gracias a sus abundantes canales, es una ciudad, desordenada, bastante sucia y más que nada… grande. Con autopistas cruzándola, los mencionados canales, infinidad de templos, mercados, shoppings y el centro financiero dotado de modernos edificios hay para todos los gustos. Eso si, todavía manteniendo “la forma asiática”, desorden y suciedad.
Mientras observábamos todo esto desde nuestro “oasis móvil” fuimos visitando distintos puntos de atracción.
Primero un templo budista, donde por casualidad se estaba celebrando la graduación de un monje.
Luego le tocó el turno al Palacio Real. Una construcción imponente, en un predio muy grande, que cuenta con sus propios templos, el edificio donde se encuentra el trono real, un alojamiento para huéspedes, etc.
Después de este lugar, donde pasamos el calor más agobiante, nos dirigimos a visitar el templo del “Buda Reclinado”. Se trata de un templo que tiene, en su interior, una inmensa figura de Buda en una posición no muy habitual, como lo dice el nombre… esta reclinado, o sea acostado.
Sobre el mediodía terminamos con estas visitas, y tras haber pasado una larga mañana con mucho calor, Sofi y yo decidimos que lo mejor era dormir una reparadora siesta. Así lo hicimos y no fue sino hasta la tardecita, cuando ya estaba algo más aceptable la temperatura, que pusimos un pie fuera de la habitación para encaminarnos a un Shopping cercano a ver que tal era.
El Shopping era muy grande y los precios estaban bien, pero en el apuro de la salida nos olvidamos de llevar una suma de dinero acorde por lo que nos limitamos a pasear y comer.
Con esto terminaron nuestros días en Thailandia y ya miramos de cerca la tierra de Nepal.
