24 de mayo de 2011
Apenas se divisó, desde el ferry que nos transportó desde Phuket, supimos que nos esperaba uno de los lugares más hermosos del viaje; la isla y playas de Phi Phi.
A medida que nos fuimos acercando más y más, esta suposición no hizo más que confirmarse. Apenas habiendo bajado del ferry no escapó a nuestros ojos la indescriptible claridad del agua de estas playas y la increíble cantidad de vida marina que en esta agua se encuentra con absoluta facilidad.
Lo primero que hicimos, entonces, después de alojarnos en el Hotel Cabana Resort fue ir directamente a la playa en la que se encuentra el hotel… si porque no hace falta más que bajar unos pocos escalones para llegar a esta desde la piscina del hotel.
Encerrada en una ensenada profunda, con una abertura al mar bastante estrecha, las calmas aguas de esta bahía son custodiadas por unos cerros rebosantes de vegetación enmarcando un paisaje esplendido que se puede observar desde las arenas mismas o también recostado en una cómoda reposera bajo la fresca sombra de las sombrillas de la increíble piscina del hotel.
Después de comer algo bajo una de esas sombrillas y contemplando ese paisaje, pasamos el resto de la tarde entre baños en la piscina, caminatas y a la noche una salida a un boliche que se encuentra también en la playa.
25 de mayo de 2011
Habíamos averiguado el día anterior, por comentarios de compañeros del grupo, que había una playa algo más lejos la cual recomendaban conocer. Para llegar, debíamos caminar algo así como 30 minutos atravesando la isla.
Nos levantamos y desayunamos lo más temprano posible, ya que como saben aquí en Phi Phi estamos de “vacaciones”, y salimos hacia la mencionada playa. Cruzamos el centro de la isla por una callecita costera, hasta que esta se termino y tuvimos que bajar a la arena para seguir el trayecto. Luego unas escaleras arriba, un pasaje con piso de hormigón, escaleras abajo y una playita escondida en la vegetación con no más de 10 metros de arena. Dado el calor que hacía por esas horas ya, no resistimos la tentación de bañarnos en ese “oasis” para después si seguir adelante. Ahora ya no era tan fácil el camino. Transformado en un rustico y estrecho pasaje entre vegetación y raíces, el calor comenzó a hacerse sentir aún más. Luego de unos 15 o 20 minutos por este pasaje, con subidas y bajadas por si lo anterior no era sufuciente, llegamos a la tan ansiada “Long Beach”.
La verdad es que el esfuerzo valió la pena, porque aquí la vegetación llega hasta la arena misma proveyendo de sombra lo que es esencial por el calor y el sol y las aguas son aún más transparentes que en la playa del hotel. Aquí probé seriamente mi nueva mascara y snorkel con éxito ya que pude sacarle una foto a mi primer pez en plena persecución bajo el agua.
El lugar colmó las expectativas y el restaurante sobre la arena misma el hambre. La mañana y la tarde la pasamos aquí, para luego emprender otra vez el duro camino de vuelta; eso si, sabiendo que había valido la pena y que empezábamos a descubrir más lugares de la “isla paraíso”.
¡¡¡Está bueno eso de estar de "vacaciones" en vacaciones!!! ¡¡¡y que lugar eligieron!!!
ResponderEliminarBEATRIZ Y ABUELA
El video no se puede ver!!! pero cn las fotos de aqui y las del FB ya nos podemos hacer una idea... paraíoso??? yo creo que se quedaron cortos... que lugar!!!!
ResponderEliminarToia
Es maravilloso lo que muestran,que vida ,no?<<Por suerte estan de "vacaciones" se los ve muy estrsados.Ya en Burgos,les mandamos muchos besos......MA,VIC Y JJ
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