martes, 14 de junio de 2011

DÍAS 24 Y 25 – DOS NOCHES EN EL RÍO


30 de mayo de 2011

Nuevamente el amanecer nos encontró preparados para un nuevo viaje. Esta vez el destino es algo atípico: un hotel flotante, en medio de la selva, en el famoso Río Kwai.

Llegamos a mitad de la tarde a la ribera del río para que un pequeño bote a motor nos llevara hasta el hotel flotante.
El cauce del río se extiende serpenteando en un cañón entre barrancos y cerros repletos de vegetación hasta la misma orilla y muchas veces los árboles y arbustos se adentran en las aguas.

En medio de este paisaje nos encontrábamos, remontando la corriente río arriba, cuando a lo lejos en un codo del cauce divisamos las primeras chozas flotantes que serán nuestro hogar por las siguientes 2 noches.


El hotel se extiende a lo largo de unos 500 mts. bordeando una orilla del río en forma de “S” y sus chozas de bambú y paja dispuestas sobre flotadores y amarradas a la orilla desafían las correntosas aguas. 

Lo primero que hicimos al llegar fue apaciguar el calor que traíamos desde el viaje con una buena zambullida en las correntosas aguas. Primero yo y después Sofi también, con otros muchos, nos zambullíamos al río en un extremo del hotel y flotábamos, arrastrados por la corriente y ayudados por flotadores, hasta el otro extremo. Este fue nuestro primer baño en las turbias aguas del Río Kwai.



La noche no tardó en caer y dado que en este lugar no hay corriente eléctrica, esta se hace mucho más oscura que lo normal.
Bajo un cielo completamente estrellado en un gran ambiente flotante con techo de paja se sirvió la cena a la luz de los faroles.
 
 
 
El sueño lo conciliamos entre los sonidos de las aguas corriendo por debajo de nuestra cama y los ruidos de los animales de la selva.

31 de mayo de 2011

La noche la pasamos mucho mejor de lo esperado y yo particularmente pude encontrar un sueño placenteramente profundo.

Recuperados entonces del cansancio del día anterior salimos, no sin antes desayunar, río abajo otra vez en botes (algunos lo hicieron flotando) a visitar una cueva que se encuentra cerca del hotel.
Hubo, entonces, que sumarle a los monos que saltaban entre las copas de los árboles de la orilla de enfrente y los elefantes que vinieron a darse un baño matinal a las proximidades del hotel, una cantidad innumerable de murciélagos que colgando de los techos de la cueva cerraron el repertorio animal del día.



A la vuelta y después de un nuevo baño en el Kwai, almorzamos y supimos encontrar una reconfortante siesta a pesar del calor sofocante.
En mi caso esto sirvió para recuperar fuerzas para el partido que, en una cancha de fútbol cercana, los representantes de Uruguay les ganamos a los de Thailandia. Con un claro, pero no tan sencillo, 3 – 1 se cerró el duelo y la copa y las 2 botellas de ron thailandes que habían en juego quedaron en manos charrúas.
En tanto yo corría tras la pelota, Sofi paseaba con otros por la aldea cercana encontrándose con un templo y sus tan ansiados elefantes.



El desgaste del día hizo que muy poco tiempo después de la cena cayéramos en un muy profundo sueño, que ni el calor, ni los sonidos de la selva nos pudieran robar.

3 comentarios:

  1. impresionante! esta vez si pude ver los videos!!! (los anteriores sigo sin verlos :()

    Divinos los elefantes!!! y bien merecido el triunfo a los futbolistas charrúas!!
    toia

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  2. Ahora si vi los videos impactante,esa llegada a las chozas!!! Sofi tu feliz con los elefantes!!!
    Muy bien el equipo charrúa!!!!!
    Besos.

    Lujan

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  3. ¡¡¡que divina aventura!!!

    besos BEATRIZ Y ABUELA

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