14 de mayo de 2011
Hanoi, ciudad capital de Vietnam, nos recibió mucho más fresca que las anteriores y con el cielo cubierto. Fue un alivio al calor agobiante que veníamos soportando desde la llegada a este país.
Con el bus ya en movimiento trasladándonos al hotel Hoa Binh y mientras cruzábamos el puente colgante que cruza el Río Rojo (el más importante de esta zona) Tuan, otro de los guías, nos contaba la historia de esta milenaria ciudad. Mirando por la ventana del bus parecía que los cuentos de Tuan cobraban vida en las mismas calles de Hanoi.
Mil años, cumplió Hanoi en 2010, como capital de Vietnam. Todas sus calles, rincones, plazas, etc tienen una historia para contar mientras miles de peatones, motos y autos las transitan en un perfecto caos, caóticamente ordenado.
Después de hospedarnos en el hotel, salimos con Germán, Lau, El Canario, Rossina, Diego, Florencia y otros a recorrer un poco a pie los alrededores del hotel.
Desde la terraza del café donde almorzamos, el desorden ordenado del transito se vio mucho más claramente, simplemente increíble.
Esa tarde la pasamos caminando, recorriendo el centro donde están las tiendas y pasamos por el Lago de la Espada Restituida, tomándonos un buen tiempo cada vez que teníamos que cruzar una calle. Tarea más que complicada por estos lugares y a la noche fuimos al teatro a ver "Las marionetas acuaticas", algo típico de aqui.
Y así se nos pasó el día.
15 de mayo de 2011
Temprano como de costumbre desayunamos como almuerzo y salimos a visitar el mausoleo de Ho Chi Minh y más tarde a dar un paseo en Cyclo.
En todo lo que tiene que ver con el “Tío” (como le llaman cariñosamente a Ho Chi Minh) son muy respetuosos por lo que al mausoleo no se podía entrar con vestimenta que dejaran las rodillas o los hombros descubiertos. Larga era la cola para entrar, y estaba integrada de muchos turistas y también vietnamitas que por ser domingo lo toman como un paseo.
Luego de esta visita y las fotos correspondientes pasamos por la casa en la que el “Tío” vivió sus últimos años y luego a una plaza a esperar que llegaran los Cyclos, que nos son ni más ni menos que las clásicas bicicletas con un asiento delante para llevar a una o dos personas. En nuestro caso, todos nos subimos de a dos, y a recorrer la ciudad al ritmo del pedaleo del vietnamita que comandaba. Delante de nosotros Lau y Ger nos sacaban fotos, y nosotros a ellos, táctica que vamos a emplear más de una vez para tener mejores fotos de uno y de otro.
El paseo duró una hora aproximadamente, y pudimos conocer más sectores de la ciudad, ver como ellos sacan sus mesas y banquitos y comen (hasta algunos cocinan) en la calle.
Innumerables son las tiendas y puestos de venta de todo lo que uno se pueda imaginar, se dice por aquí que por cada casa hay una tienda y estoy empezando a pensar que esa aseveración no está tan alejada de la realidad.
El calor y el cansancio nos llevo a bajarnos del paseo vespertino, que era al museo de las etnias. En cambio, almorzamos, hicimos algunas compras y volvimos al hotel a dormir una reparadora siesta, que dicho sea de paso, de vez en cuando no viene mal inclusive estando de vacaciones.
Es que la capital con sus mil y un años, nos invita a caminar y a recorrer hasta que las piernas ya casi no aguanten más, por eso teníamos bien merecido el anciado descanso.
Ustedes desayunan con un almuerzo, nosotros todos los días con la "bitácora de viaje", ya se ha hecho una costumbre.
ResponderEliminarBEATRIZ Y ABUELA
Me mató la última foto, Sofi se está mimetizando con los vietnamitas!!!
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